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Es la pregunta que más se hace antes de una reforma. La respuesta honesta es que depende de muchas variables. Pero hay rangos orientativos que permiten presupuestar con sentido antes de pedir ofertas. Aquí los tienes, actualizados a 2026.
"El precio real de una reforma en Málaga no es lo que pone en el presupuesto inicial. Es lo que pone en la factura final."
Los precios que circulan en internet suelen estar desactualizados o son promedios nacionales que no reflejan el mercado de Málaga y la Costa del Sol. En los últimos tres años, los costes de materiales y mano de obra han subido significativamente por la inflación y el aumento de la demanda en la provincia. Los precios de este artículo están basados en proyectos reales en Málaga capital y Costa del Sol en 2025-2026.
Para una reforma integral, es decir, todo incluido: derribo, albañilería, instalaciones, revestimientos, carpintería y equipamiento básico, los rangos en Málaga en 2026 son los siguientes:
Para un piso de 80 m² con calidad media, estamos hablando de un presupuesto de ejecución de 68.000 a 96.000 euros. Es un rango amplio porque depende del estado actual del piso, si se cambia la distribución, el nivel de equipamiento de cocina y baños y las marcas de materiales elegidas.
La reforma de baño es la más solicitada en Málaga. Los precios varían mucho según el tamaño y el nivel de calidad:
Estos precios incluyen derribo, fontanería, electricidad, alicatado, pavimento, sanitarios, griferías y carpintería. No incluyen mobiliario de diseño ni sistemas de domótica.
En una reforma típica de calidad media, la distribución aproximada del presupuesto es:
En el modelo tradicional, el contratista compra los materiales con descuentos del 20 al 40% y te los cobra a precio de catálogo. Esa diferencia es su margen. En el modelo de dirección técnica independiente, el cliente compra directamente a cada proveedor. Sin margen oculto. El director técnico cobra solo sus honorarios de gestión.
Un presupuesto bajo al inicio casi siempre significa costes adicionales durante la obra. Las formas más habituales son los extras por trabajos no incluidos, la sustitución de materiales por otros de menor calidad sin avisar, y los plazos que se alargan generando costes indirectos. La diferencia entre una reforma que cuesta lo que tiene que costar y una que se dispara está casi siempre en la calidad de la planificación y la supervisión técnica, no en el precio inicial.
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